lunes, 17 de junio de 2013

Prefiero pensar que aún no estoy despierta.

Dicen que todos tenemos una historia que contar. Pero y si la mía tiene demasiados puntos y a parte. Qué pasa con todas las hojas en blanco que he pasado bajo las sábanas huyendo de mi oscuridad. Qué pasa con todos los trenes perdidos y jamás encontrados, con los bailes perdidos entre pasos. Qué pasa con todos esos relojes rotos por miedo a que nos sobrepase el tiempo, con todas esas hojas arrugadas por falta de. De qué, pregunto. Qué pasa con las noches por Callao que acaban en amaneceres en tu cama, y todas esas canciones que nos perdimos por el camino al futuro. 

Qué pasa contigo. Sin mi.

Que pasa conmigo. Sin ti.

A veces paso por tu portal por causalidad (o eso prefiero creer) esperando tener los cojones de subir y decirte que para mi fue real. Algo más que esas noches de ojeras por tu habitación. Pero luego lo recuerdo y qué. Sigo siendo la de las zapatillas rotas, la que anda por su cuarto con la música reventando a sus vecinos, esperando que seas tú el que aparezca.

Pero ni tú.

Ni yo.

Tal vez esa sea mi historia para contar, que jamás tuve el valor de plantarme cara. Aunque puede que algún día me despierte de este sinsentido. Prefiero pensar que aún no estoy despierta. 

2 comentarios:

  1. Me he enamorado de esto, me ha parecido taaaan perfecto.

    Un beso y ánimo.

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  2. Me gusta mucho, Claudia.

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